En mi corto tiempo de vida, me di cuenta que la imperfección es parte de mí. Cometo muchos errores, tengo defectos y en muchos casos no tomo buenas decisiones.


Fuente de imagen: El divan de Fran.
Pero... ¿saben que es lo más gratificante y hermoso de mi vida? Que cada día me instruyo de cosas nuevas y en otros casos, desaprendo para aprender… es que es una sensación que no se puede explicar a detalle. Es una experiencia que le sucede a cada de nosotros de distintas maneras.
Dicen que cada día hay que ser más humano, menos perfecto y más feliz. Uno de los hábitos que adquirí a medida que iba creciendo es: hacer las cosas cada vez mejor y si cometo algún error, esa será una oportunidad para aprender a hacerlo de otra manera.
Estoy lleno de miedos, costumbres y manías que me hacen imperfecto, como dice una frase del libro de Walter Riso: "No soy perfecto, soy perfectamente imperfecto".
Me di cuenta que la perfección no existe, a vista que siempre iremos mejorando… hasta el día que cerremos los ojos por última vez.
Eso sí, aprendí que debo encaminarme a la excelencia para ser cada día mejor, asimismo, eso no me hará perfecto.
¡Ese soy yo! Una persona imperfecta, con muchas carencias que iré mejorando en el transcurso de mi vida.

